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Crotto

 José Camilo Crotto


José C. Crotto participó en la creación de la Unión Cívica en 1890 y combatió en la Revolución del 90 como jefe de uno de los cinco grupos que integraban la Legión Ciudadana, brazo militar de la Unión Cívica.

En 1891 fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical, Junto con Hipólito Yrigoyen. Luego fue uno de los líderes de la Revolución de 1905. En 1909 fue elegido presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. Entre 1912 y 1918 fue senador nacional en representación de la Ciudad de Buenos Aires.

En 1918 fue elegido gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Debido a un enfrentamiento personal con el presidente Hipólito Yrigoyen, renunció en 1921. Debido a ello formó un grupo interno en el radicalismo opositor a Yrigoyen, conocido inicialmente como "crottismo", que a partir de 1924 se sumó a la Unión Cívica Radical Antipersonalista.

Durante su gobierno de la Provincia de Buenos Aires sancionó el Decreto 3/1920 que autorizaba y permitía a los peones rurales a viajar gratis en los trenes cargueros, a los que comenzó a llamarse "crotos". Con el tiempo la palabra se usó para referirse a las personas sin hogar.

Renunció en 1921 por desacuerdos con el presidente Yrigoyen. El período fue completado por el vicegobernador Luis Monteverde.

José Crotto se instaló como estanciero en la zona de Dolores, donde aún hoy hay un lugar que lo recuerda, la Esquina de Crotto, donde se encontraba una pulpería a la que asistía habitualmente. Se desempeñó también como dirigente de la Sociedad Rural Argentina.

En homenaje a este personaje y a su familia lleva como nombre el apellido la localidad de Crotto y su respectiva estación ferroviaria en la pampa húmeda bonaerense, a unos 26 kilómetros de Tapalqué.

En al imagen se lo ve a Don José Camilo Crotto mostrando un manojo de plantas de lino, una de las oleaginosas de mayor cultivo en ese momento, en 1925.



Jose Camilo Crotto
Los "crotos"

A raíz del decreto que permitía viajar gratis a los peones en los trenes cargueros, se los denominaba “crotos” . Tambien se los denominaba "linyeras" o simplemente “caminantes” por la costumbre que había en aquellos tiempos de salir de a pié por los caminos, con el “mono” al hombro, en busca de conchabo en algún campo, o algún “pique” temporario.

Era común verlos en los trenes cargueros, de a pie por los caminos, reunidos en fogones cercanos a estaciones de ferrocarril, guarecidos bajo algún puente o alcantarilla, etc.

Era un grupo heterogéneo: peones rurales en busca de trabajo, evadidos de la policía, anarquistas, alguna gente instruida y hasta algunos que habiendo perdido la familia, o la razón, se largaban a la hueya.

Sabían llegar a los campos y estancias en busca trabajo o de permiso para “hacer noche”, y agenciarse algunas provisiones como yerba, carne y galleta, o lo que se les ofreciera. Y no faltaba alquien que les decia a los chicos: "acuestense a dormir la sista, porque puede venir un croto"

Personalmente he conocido a varios, y he visto en algunos campos que mantenían alguna pieza vacia, media apartada, y que reservaban para alojar a los crotos que pedían "hacer noche". Se las llamba “croteras” y sabían contar con algún precario fogón, parrilla y catre.

Recuerdo que siendo yo chico llegó un croto al campo, cerca del mediodía. Mi madre tomó de nuestra mesa y le alcanzó una galleta, en un recipiente un guiso de lentejas y en otro una buena porción de arroz con leche y canela.

Ante nuestra admiración, el croto mezcló todo en una sola olla y almorzó a la sombra.

Para el que le guste estas cosas, hay un libro interesante libro, "Cuentos del Caminante", escrito por Rafael Darío Capdevila, que recopiló historias y anécdotas relatadas por Sengo Valladares, de los pagos de Tapalqué, quien fuera peón de campo, y que como muchos salia por los caminos para buscar "pique" o conchabarse en algún campo.

"...y al tercer día, al pasar por un pajonal alcancé a pisar un cuis" -relata Don Sengo.

www.lagazeta.com.ar

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